Bienvenidos a Housephere

Daniel Loureda nos da su visión sobre el presente de las PropTech y el camino que falta por recorrer en lo que respecta a la tecnología aplicada al sector residencial con motivo del lanzamiento de Housephere.es

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Con motivo del lanzamiento de Housephere.es, el nuevo portal residencial que hemos lanzado desde Misoficinas.es y cuyo objetivo es convertirse en un actor relevante en el sector residencial muy enfocado al desarrollo tecnológico y la innovación, el artículo del blog tratará en está ocasión del PropTech enfocado a la “esfera residencial” (Housephere!)

Antes de nada, hay que dejar claro que el residencial es el segmento más grande de la industria inmobiliaria en prácticamente cualquier lugar del mundo. Y, además, como buen tópico, todo el mundo sabe del sector o, cuando menos, le gusta opinar…por lo que estamos seguros de que Housephere dará mucho juego…

En lo que a la tecnología aplicada al sector se refiere, aunque está habiendo grandes innovaciones, creo que todavía queda un mundo por explorar.

A pesar de que la tendencia de revolución digital está, en este caso, mucho más marcada por la entrada de grandes jugadores tecnológicos, como Amazon o Google, que están desarrollando innovaciones muy potentes para entrar (y dominar) en el mundo residencial y muy enfocados al Smart Home, todavía hay multitud de actores que están muy alejados de la innovación tecnológica.

Parece que ya ha dejado de tener mucho sentido continuar con el debate de si el mundo residencial debe enfocarse más al mundo off-line o al on-line pues parece evidente que, quitando la construcción en sí misma (que también está siendo impactada por los modelos de prefabricación e industrialización), el sector va a girar alrededor de la innovación tecnológica en los próximos años.

Por lo anterior, parece claro que los jugadores, a lo largo de toda la industria (promotores, comercializadores, operadores, brokers, agentes, etc), que no tengan claro este cambio de paradigma van a tener muchas dificultades en un sector que cada vez será más digital.

Tomando esto como punto de partida, os lanzo algunas reflexiones de cómo veo los grandes drivers de cambios en algunas de las áreas principales del sector.

En lo que respecta a la demanda, parece extraño que en el mundo del Big Data en el que nos movemos no existan estudios específicos sobre la misma realmente bien hechos. Esto es, que proporcionen información veraz, cuantificable, demostrada y aplicable a los desarrollos inmobiliarios. O por lo menos, yo no he tenido la suerte de encontrarme ninguno en mi experiencia inmobiliaria.

Por ello, pienso que el gran salto cualitativo del sector residencial, que poco a poco se va produciendo pero que todavía no acaba de llegar, es el poder tener una interacción mucho más profunda con el cliente, tanto el potencial como el actual, para conocer realmente sus motivaciones y sus deseos, de cara a poder desarrollar y ofrecer el producto que (realmente) quiere. Deberíamos ser capaces de que el sector, con las herramientas tecnológicas actuales (Smartphones, Big Data, IA, etc), tenga una interrelación mucho más profunda, dinámica y enriquecedora con los clientes.

En esta argumentación, el producto inmobiliario, como su propio nombre indica, es INmueble. Esto es, no se puede “mover”. Además, su transformación (reforma, rehabilitación, etc) es muy costosa, sobre todo cuando afecta a distribuciones, instalaciones, etc. Por todo esto, parece evidente que el hacer partícipe al cliente del proceso de diseño debería ser un gran valor añadido. Pero, sobre todo, en el sector residencial, pues afecta a un bien de primera necesidad que todo el mundo valora, utiliza diariamente y, además, es la principal inversión en la vida de una persona. Pero, a pesar de lo anterior, no están extendidos los estudios de demanda digitales ni tampoco los proyectos flexibles que permitan al cliente modificar distribuciones, materiales, instalaciones, etc, a lo largo del desarrollo del mismo.

En esta línea argumental y más focalizado en innovaciones más tecnológicas como “Internet of Things” o la Inteligencia Artificial, creo que también queda mucho camino por recorrer. En mi experiencia, aunque poco a poco se van incorporando innovaciones al sector residencial, considero que realmente no tienen en cuenta al cliente final, al cual hay que escuchar y atender de verdad y no como un mero trámite formal. Esto es, no se trata de ofrecerles productos o servicios “cerrados” sino hacerlo de forma abierta y adaptada a sus necesidades, pero no las que nosotros consideramos relevantes sino las que él o ella considera más importantes.

Como ejemplo, tengo serias dudas de que la domótica o las innovaciones propuestas en promoción residencial realmente tengan su base en un estudio profundo de los clientes o, cuando menos, en respuestas recibidas de “focus groups” o fuentes similares. En ocasiones, la domótica es tan compleja que la hace inmanejable. En otros casos, es justo lo contrario porque es tan básica que apenas añade valor.

La tecnología disponible hoy en día debería hacer mucho más fácil la obtención de este feedback por parte de los potenciales consumidores para la puesta en valor de las nuevas innovaciones tecnológicas.

Por último, en un ámbito más estratégico, pero no tan lejano, parece también evidente que la industria INmobiliaria (Real Estate) está destinada a seguir sufriendo (o captando) las fuerzas de la transformación de la sociedad y de la tecnología.

Por ello, los distintos usos (residencial, comercial, oficinas, logístico, etc) tienden a converger y coexistir de una forma mucho más intensa. En un futuro próximo, podremos llegar a ver grandes centros comerciales obsoletos transformados en proyectos mixtos y flexibles, con oficinas, residencial, logístico y comercial juntos. Aunque es difícil que esto pase en España a corto/medio plazo, proyectos de este tipo ya se están desarrollando en Estados Unidos, lo cual parece tener mucho sentido para poder volver a poner en valor, tanto los Inmuebles como las infraestructuras y los transportes adyacentes a los mismos. Esta solución, con la ayuda de la tecnología, parece mucho más lógica que tener que recurrir a nuevos desarrollos que, en la época de la sostenibilidad, tienen mucho menos sentido frente a la reutilización, transformación o intensificación de uso de los inmuebles ya construidos.

Daniel Loureda