El atractivo de Barcelona como ciudad inversora - 21/06/2016

El atractivo de Barcelona como ciudad inversora

Barcelona ha conseguido inversiones cercanas a los 2.000 millones de euros en 2015, una cifra que representa un crecimiento de casi el 50% respecto los datos del año anterior, según Laborde Marcet.

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El auge turístico de Barcelona ha crecido en paralelo a la planta hotelera. Desde 1993 hasta ahora, la ciudad ha pasado de 155 a 365 hoteles y de 13.906 a 34.453 habitaciones, según datos del Gremio de Hoteles. Tras la celebración de los Juegos Olímpicos en 1992, la ciudad abre una media de diez hoteles al año, un ritmo que no se ha apaciguado con la crisis y que podría estar acelerando a causa del apetito inversor internacional.

No obstante, la moratoria hotelera vino a paralizar 38 proyectos. Se calcula que la inversión total en estos equipamientos hubiera sido de más de 3.000 millones de euros y hubiera representado la creación de unos 10.000 puestos de trabajo.

Se han salvado de la moratoria 51 nuevos hoteles, albergues y residencias, en lugares tan emblemáticos como el edificio Banesto o la antigua Henkel. Proyectos que sumarán casi 4.000 camas turísticas a las 74.500 que hay actualmente. De estos 51 proyectos, 45 serán hoteles, 5 se convertirán en albergues y una residencia de estudiantes. A pesar de la moratoria, la ciudad sigue siendo un polo importantísimo de atracción de turismo de todo el mundo.

La mayor parte de las inversiones se concentran en el sector de oficinas, con 884,6 millones de euros, seguidos del sector hotelero barcelonés con compras por valor de 347,5 millones de euros, es decir un 25% más que el 2014, a pesar del temor tanto por la moratoria hotelera en la ciudad como por la situación política en el país.

Son muchos los factores que influyen en el incremento inversor en la ciudad actualmente. La mejora de las condiciones de financiación, una mejora en el entorno económico, el gran atractivo de la marca Barcelona o una comparativa positiva frente a otros mercados inmobiliarios, convierten la ciudad en muy interesante para inversores, tanto locales como internacionales.
 
Aun así, también hay que alertar que factores como la incertidumbre política, la elevada presión fiscal, las tasas y electricidad más caras, el retraso en la inversión de proyectos clave o trámites urbanísticos lentos pueden convertirse en frenos de cara a aumentar la inversión.